sábado, julio 29, 2017

Sosegada muerte



José Luis Peregrina Solís

Muero de desamor, funesto juego,
porque morir de amor ya no se estila:
me consumo en un vaso de tequila,
me incinero en un ópalo de fuego.

No es otra la razón por la que ruego
la copa que el veneno ya destila
y que en mi sangre agónica perfila
la veraz experiencia del sosiego.

Ya presiento al cortejo que desfila:
Los pasos últimos del andariego
que préstamos serán de larga fila

de deudos al sepulcro solariego.
Cadáver que en amor ya no cavila:
el reloj frenó antes su trasiego.

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