lunes, julio 24, 2017

H

José Luis Peregrina Solís 


…y por ser muda nos dejaron esa sola letra de la neutral Helvecia, sin darse cuenta que tomando una H de un alfabeto y otra de otro y otro y otro, se hace una escalera montando una sobre otra y otra y otra hasta formar la silenciosa escala cuyos peldaños no hacen ruido y, cómplice la noche, nos permitió ascender al borde del muro y caminar por él hasta dar con el montículo donde yacían dolientes las restantes letras por la ausencia de su callada hermana. Y estirando la mano alcanzamos una G con la que fuimos enganchando, una por una, las otras letras y las izamos y las hicimos cruzar el muro por arriba y, ahora sí, ya en la boca con todos los fonemas posibles e imposibles de los idiomas y dialectos que se hablan en la Tierra, reescribimos las palabras amor, trabajo, justicia, libertad, educación, salud, insurgencia, y reivindicamos esos derechos para cada habitante del planeta, que han de añadir en clamor su reclamo, su golpe, su llanto, su risa, su beso, su esperanza, su bandera a este poema infinito que estamos construyendo desde todos los puntos de la superficie de la esfera, y que empieza con la palabra grieta, que debilita y hace trastabillar al muro y lo derribará al fin cuando todos los pueblos hayan completado con su grito de guerra este íncipit, este proyecto de poema…


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